Abecedario
Hemos limpiado el abecedario entero de la manera más romántica posible.
Y de la manera más salvaje, y de la más sucia a la vez. De 29 maneras distintas,
lo cual teniendo en cuenta que sólo hay 27 letras
quiere decir que en el trayecto no nos hemos saltado ni la che ni la elle.
La copa B nos ha llevado a grabar montón de películas X al borde
del punto G; al borde de la bomba H, que es donde nos quedábamos cada vez
que llegaba el día D y nos atrapábamos en habitaciones de hotel
que sólo tenían números en la puerta,
hemos podido experimentar nuestro propio special K.
Y qué decir de las vitaminas que hemos ido nombrando por el camino.
No nos ha hecho falta llegar a la doble A para sentir que teníamos el apoyo
de los mercados financieros. Daba igual. Hubiéramos follado en la Bolsa y nuestros flujos
hubieran sido los culpables a la mañana siguiente del resbalón del IBEX-35;
lo hubiéramos hecho si no fuera porque el edificio permanece cerrado
por las tardes-noches y a nosotros lo que más nos gusta de madrugar
es recomponer el abrazo-puzle para seguir soñando.
También nos importará un pimiento que el próximo mes
alcance a nuestra sangre la maldición del grupo AB, con sus dos antígenos
y ninguno de sus anticuerpos.
Llevamos practicando la diálisis tanto tiempo entre nuestros vasos sanguíneos
que estamos a punto de encontrar un nuevo compuesto que mezcle
el azul de tu linaje dinástico,
la reina del barrio,
y el verde que traigo en la mirada.
Entonces, más que nunca, sobreviviremos al abecedario hasta el infinito.
Que ya sabes que yo sólo quiero llegar contigo a la ZZZ
y dormir muy juntitos
todos los años que esté lloviendo afuera.
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